Familia Iezzi

Para nuestra familia fue una experiencia sumamente enriquecedora. Desde la organización previa pusimos el acento en ese futuro encuentro. Joey se integró perfectamente a nuestras actividades y tratamos que ella se sintiera “en familia”. Esperamos su estadía le haya resultado placentera. Para nosotros fue una experiencia que quisiéramos repetir a pesar de que aún hoy persiste el sabor triste de la despedida. Pero nos quedan los momentos compartidos, sus fotos y la esperanza de que Joey (única e irrepetible) u otro/a invitado/a vengan a nuestro hogar. Un gracias a aquellos docentes que hicieron posible este intercambio y a quienes no pudieron o dudaron en participar, ¡anímense! Vale la pena cada lágrima de la despedida.

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